19 mayo 2009

En tus delirios, llegas a desear una vida atormentada, salpicada de altas crestas y dosis de alprazolam en hondos valles. La vida va pasando y todo continúa exactamente donde lo dejaste ayer, y antesdeayer, y hace un año... Sin amplitud de miras, y sin un punto elevado al que dirigirte como referencia, te arrastras hacia la mediocridad de una existencia irrelevante y vacía. Y eso está bien mientras no piensas; pero en el momento en el que algo diferente ocurre, vuelve a sonar ese "clic" en el fondo más oscuro de tu mente (siempre siempre siempre en blanco y negro, ni una brizna de color en ningún momento) que invoca de nuevo tus pavorosos fantasmas de antaño. Y eso, ya no te parece estar tan bien.