¡¡¡Hola amor mío!!!
Hace un ratito me he despertado y tal y como me ocurre últimamente lo primero que me ha venido a la cabeza has sido tú. Tus ojos, el olor de tu pelo, la curva de tus labios, tu forma de mirar, de pensar, de hablar... tu forma de besar...
Verte ayer Sábado, tras cinco días sufriendo tu ausencia, fue maravilloso. Saber que una persona como tú estabas en el andén de esa estación para pasar un rato conmigo fue una sensación dificilmente explicable. Algo increíble de verdad.
A veces me hablas y me dices cosas tiernas que me llegan al alma, y yo solo acierto a suspirar y a mirarte, a quedarme callado y a ofrecerte mi mejor beso... pero no es porque no tenga nada que decirte... ¡en absoluto! Es simplemente que no encuentro las palabras adecuadas en el momento adecuado.
Ojalá tuviera la facilidad que tú posees para transformar en palabras todo ese torrente de sentimientos que me va dictando el corazón cada momento que paso junto a ti; cada momento en el que pienso en ti. Debería haber nacido poeta para poder decirte al oído lo maravillosa que eres, lo feliz que me haces y lo mucho que me llena cada instante que pasamos juntos. Pero desgraciadamente no nací poeta, y se me da mejor (bueno tampoco mucho :-) ) escribir mis sentimientos. Por eso te escribo hoy este e-mail. Mientras espero a que me contestes la perdida que te he hecho hace un rato para poder llamarte y escuchar como tu voz me cuenta que tal has pasado el día, te escribo estas lineas para decirte lo que espero que sepas que siento: ante todo que TE QUIERO. Que te quiero como jamás había querido a nadie. Y aunque te parezca exagerada esta afirmación; es la pura verdad. Tan sólo hace 23 días que sentí por primera vez tus labios. Y únicamente han pasado 9 desde que las palabras te quiero salieron de nuestras bocas y hablamos de dar un pasito adelante en nuestra relación. Ha sido un breve periodo de tiempo, lo sé, pero a pesar de los viajes y la distancia, ha sido un tiempo tan intenso el que he pasado junto a ti que te prometo que no lo cambiaría por nada.
Y también decirte que soy yo quien teme no estar a la altura de las circunstancias cariño. Eres tan maravillosa que temo no estar a tu altura (me hizo gracia cuando tu me dijiste esto mismo, porque eres una persona que se merece todo lo que pueda ofrecerte y mucho más).
Y por último decirte que gracias. Gracias porque con tu sola presencia haces que yo intente sacar lo mejor que hay en mi (aunque sea poquito) para ofrecertelo. Gracias V.
TE QUIERO. TE AMO.
MARIUS




