Depresión
Depresión. Sí, supongo que esa es la palabra. Ése es el sentimiento que me invade. Y no quiero pensar en ello; no quiero ahondar en lo que hace que me deprima porque sería ahondar demasiado. Son épocas, eso también lo sé, pero creo recordar que antes se alternaban con menos frecuencia, y que la no-depresión se imponía claramente sobre la depresión.
¿Sería ahondar demasiado? ¿Y por qué no hacerlo? Es muy sencillo, ya lo verás. Aparta un instante los apuntes de tu mente y piensa. Empecemos por los sueños. Hace poco leí un post-comentario de nahnah que me hizo pensar (te cito textualmente, amiga): "Pocas veces sueño con cosas desagradables, lo cual me tranquiliza. Soy de las que piensa que los sueños revelan mucho de tí misma y son un reflejo de tu subconsciente, por lo cual puedo deducir que dentro de mi cabecita no todo va tan mal". Me hizo pensar porque yo siempre solía soñar cosas desagradables, sueños en blanco y negro, que cambiaban de escenario y de personajes constantemente y que hacían que me despertase alterado, pensando en que ya pasó todo, que todo era mentira. Persecuciones por lugares vagamente conocidos pero desconocidos a la vez, peluches que cobraban vida en mi habitación, sombras fugaces en el pasillo de mi casa, infortunios familiares y un continuo y delirante caer al vacío sin control… Por separado unas veces, mezclado otras, pero siempre presentes alguno de esos elementos. Ahora muy pocas veces recuerdo lo que sueño y cuando lo recuerdo compruebo que con el paso del tiempo mis sueños se han vuelto un poco más sosegados, neutros algunas veces, incluso alguno que otro divertido, pero nunca agradables del todo; siempre queda ese poso tétrico de los sueños de mi juventud…
Y sin embargo, la noche del viernes fue una de esas noches en las que soñé intensamente, y me desperté temeroso de que el sueño se hubiera vuelto realidad. No recuerdo muy bien lo que soñé; si no hago un esfuerzo por recordarlo nada más despertarme, el recuerdo se esfuma como el humo de un cigarro. Pero sé muy bien la sensación que me quedó al final: me había quedado solo. De alguna manera o de otra, todos los personajes del sueño se emparejaban y desaparecían, hasta que al final solo quedaba yo…
Soledad… creo que he dado en el clavo. Y es extraño además; me explico: tengo una familia de las "clásicas", con un nivel de diálogo medianamente aceptable, tengo amigos con los que salir, con los que reir y emborracharme, y también dos ó tres personas más cercanas con los que compartir impresiones y problemas a “otro nivel” (ver escrito esto último casi me sorprende si releo mis primeros posts, supongo que estoy cambiando); y por descontado, siempre alguno de vosotros está dispuesto a escribir la palabra ÁNIMO y a compartir conmigo algún que otro consejo y vivencia en los comentarios, cosa que también se agradece mucho. Y sin embargo me siente sólo; y sigo sin entenderlo. Me gusta la soledad, me gusta pasear sólo, me gusta recorrer el monte solo (por supuesto también en compañía), tampoco me desagrada comer solo ni estudiar solo… ¿como es posible que una cosa que te agrada te pueda deprimir? Tendrás que afinar un poco más Marius, ver las cosas con más perspectiva.
Recuerdo que allá por noviembre escribí en un post una frase que decía algo así: "Nunca he conseguido dar mi amor completamente a otra persona, y nunca lo he recibido completamente". Sí, por ahí van los tiros, aunque la frase no era exacta del todo. En toda mi vida he Amado de verdad (Amar con mayúsculas) a tres mujeres, y en ninguno de los tres casos he conseguido ser correspondido por la otra persona (ni tan siquiera he tenido el valor de plantearlo abiertamente, vamos). Siempre acaban fijándose en mi personas que no me atraen o que me son indiferentes y que desemboca en encuentros ocasionales que suelen dejarte más indiferente que otra cosa. Y ahí está el problema: a día de hoy son tres, pero ¿quien me asegura que mañana no serán cuatro, y al otro cinco? Creo que he dado en el clavo, supongo que sufro de "soledad afectiva", y eso hace que me deprima, con más frecuencia cada vez.
Ha sido fácil, ¿no Marius? Más fácil de lo que pensabas que sería. Demasiado fácil tal vez… Creo que aún podrías escarbar más…
P.D. Pero ya es suficiente por hoy, no te has quedado en casa un Sábado para divagar, sino para estudiar ¿entendido? Ya puedes volver a coger esos apuntes.





