29 mayo 2005

Depresión

Depresión. Sí, supongo que esa es la palabra. Ése es el sentimiento que me invade. Y no quiero pensar en ello; no quiero ahondar en lo que hace que me deprima porque sería ahondar demasiado. Son épocas, eso también lo sé, pero creo recordar que antes se alternaban con menos frecuencia, y que la no-depresión se imponía claramente sobre la depresión.

¿Sería ahondar demasiado? ¿Y por qué no hacerlo? Es muy sencillo, ya lo verás. Aparta un instante los apuntes de tu mente y piensa. Empecemos por los sueños. Hace poco leí un post-comentario de nahnah que me hizo pensar (te cito textualmente, amiga): "Pocas veces sueño con cosas desagradables, lo cual me tranquiliza. Soy de las que piensa que los sueños revelan mucho de tí misma y son un reflejo de tu subconsciente, por lo cual puedo deducir que dentro de mi cabecita no todo va tan mal". Me hizo pensar porque yo siempre solía soñar cosas desagradables, sueños en blanco y negro, que cambiaban de escenario y de personajes constantemente y que hacían que me despertase alterado, pensando en que ya pasó todo, que todo era mentira. Persecuciones por lugares vagamente conocidos pero desconocidos a la vez, peluches que cobraban vida en mi habitación, sombras fugaces en el pasillo de mi casa, infortunios familiares y un continuo y delirante caer al vacío sin control… Por separado unas veces, mezclado otras, pero siempre presentes alguno de esos elementos. Ahora muy pocas veces recuerdo lo que sueño y cuando lo recuerdo compruebo que con el paso del tiempo mis sueños se han vuelto un poco más sosegados, neutros algunas veces, incluso alguno que otro divertido, pero nunca agradables del todo; siempre queda ese poso tétrico de los sueños de mi juventud…

Y sin embargo, la noche del viernes fue una de esas noches en las que soñé intensamente, y me desperté temeroso de que el sueño se hubiera vuelto realidad. No recuerdo muy bien lo que soñé; si no hago un esfuerzo por recordarlo nada más despertarme, el recuerdo se esfuma como el humo de un cigarro. Pero sé muy bien la sensación que me quedó al final: me había quedado solo. De alguna manera o de otra, todos los personajes del sueño se emparejaban y desaparecían, hasta que al final solo quedaba yo…

Soledad… creo que he dado en el clavo. Y es extraño además; me explico: tengo una familia de las "clásicas", con un nivel de diálogo medianamente aceptable, tengo amigos con los que salir, con los que reir y emborracharme, y también dos ó tres personas más cercanas con los que compartir impresiones y problemas a “otro nivel” (ver escrito esto último casi me sorprende si releo mis primeros posts, supongo que estoy cambiando); y por descontado, siempre alguno de vosotros está dispuesto a escribir la palabra ÁNIMO y a compartir conmigo algún que otro consejo y vivencia en los comentarios, cosa que también se agradece mucho. Y sin embargo me siente sólo; y sigo sin entenderlo. Me gusta la soledad, me gusta pasear sólo, me gusta recorrer el monte solo (por supuesto también en compañía), tampoco me desagrada comer solo ni estudiar solo… ¿como es posible que una cosa que te agrada te pueda deprimir? Tendrás que afinar un poco más Marius, ver las cosas con más perspectiva.

Recuerdo que allá por noviembre escribí en un post una frase que decía algo así: "Nunca he conseguido dar mi amor completamente a otra persona, y nunca lo he recibido completamente". Sí, por ahí van los tiros, aunque la frase no era exacta del todo. En toda mi vida he Amado de verdad (Amar con mayúsculas) a tres mujeres, y en ninguno de los tres casos he conseguido ser correspondido por la otra persona (ni tan siquiera he tenido el valor de plantearlo abiertamente, vamos). Siempre acaban fijándose en mi personas que no me atraen o que me son indiferentes y que desemboca en encuentros ocasionales que suelen dejarte más indiferente que otra cosa. Y ahí está el problema: a día de hoy son tres, pero ¿quien me asegura que mañana no serán cuatro, y al otro cinco? Creo que he dado en el clavo, supongo que sufro de "soledad afectiva", y eso hace que me deprima, con más frecuencia cada vez.

Ha sido fácil, ¿no Marius? Más fácil de lo que pensabas que sería. Demasiado fácil tal vez… Creo que aún podrías escarbar más

P.D. Pero ya es suficiente por hoy, no te has quedado en casa un Sábado para divagar, sino para estudiar ¿entendido? Ya puedes volver a coger esos apuntes.

27 mayo 2005

Ya estamos...

Cuando era pequeño aprendí un poemita-trabalenguas que seguro que muchos de vosotros también habeis oído, y que decía algo así: “como quieres que te quiera, si quien quiero que me quiera no me quiere como quiero que me quiera”.

Querida D. Ten por seguro que me doy cuenta de absolutamente todo. De la sonrisa que me dedicas cuando me ves llegar; de cómo alargas los dos besos que me das al saludarme, deslizando tu mejilla por la mía. No creas que no me doy cuenta de cómo buscas mi conversación, de cómo gesticulas intentado agradarme, de cómo me rozas imperceptiblemente los brazos y las manos mientras me cuentas como has pasado el día, o el fin de semana que te espera. Todo lo capto…; y de todo me desentiendo (qué raro, vuelta al principio). No es culpa tuya, ni se te ocurra pensarlo. Soy yo; yo y mis ilusiones y desilusiones; yo y mis inalcanzable aspiraciones. Alguien dijo (incluso yo más de una vez lo he hecho) CARPE DIEM. Ja! es más facil aconsejar que ser coherente con tus propios consejos. Y yo mientras, me conformo con palabras amablemente estudiadas, con excusas de dentistas, de viajes y con mis propias excusas cobardes. Siempre pienso: hasta aquí, hoy todo cambiará; pero que pronto pierde fuerza este pensamiento, para dejar paso a un tal vez, a un ojalá…

Sé que me arrepentiré... ¡Qué cojones!, escribir esto significa que ya lo he hecho.

22 mayo 2005

Una anécdota (musical)

Jaja, anoche un amigo me estuvo diciendo lo mucho que le gustaba Entrevista con el Vampiro (los libros) y que su personaje favorito era... Marius! Qué casualidad, por Dios. En fin, hoy ha sido una tarde de resaca resacosa pero además de las duras... y fíjate que me conozco, que ayer por la tarde estaba decidido a no salir y a estudiar, pero me fui liando me fui liando y al final salí y salí y hasta las 10 de la mañana no volví; suerte que este finde estaba solo en casa con mi hermana.

Mientras rumiaba la resaca, he estado releyendo el blog, y el post del brownie me ha traído a la cabeza una anécdota:

Cuando Iv. regresó de Bilbao, me confesó haber vivido el momento más erótico de su vida. Se alojó en casa de una amiga suya, y una noche ella cogió su guitarra, se sentó a su lado en el sofá, y se puso a tocar una canción. La ejecución no era perfecta ni mucho menos, pero según sus palabras fue un momento mágico. Llegó aquí trastornado y me habló de esa canción un millón de veces y me dijo que la consiguiera y la escuchase, que no me defraudaría. A mi el grupo no me decía nada en especial, y por lo tanto tardé un poco más de la cuenta en escucharla… pero cuando la escuché me encantó. Luego supe que estaba considerada como una de las mejores baladas de la historia. Y me gustó tanto que intenté aprenderla. Aquí os dejo la intro (tocada con guitarra clásica, por desgracia no tengo ni acústica ni eléctrica). ¿Alguien es capaz de identificar la canción?













Bueno, puestos a elegir, la canción que yo escogería para un momento así, sería esta otra:




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P.D. Sorry por la calidad, pero si no los tamaños de los archivos se van de madre. Ah, y ya se que las canciones silbadas no quedan nada bien, pero os aseguro que es mejor que oirme cantar :-D

21 mayo 2005

De mascotas



Jodeeeer, ya está este tío haciendo el capullo con la cámara otra vez... En fin, paciencia y a poner el perfil bueno... estoooo...

HOLA! SOY LA SUFRIDA MASCOTA DE MARIUS. ENCANTADO...

20 mayo 2005

Un brownie (o como se diga)

Pues, ya que me han regalado un brownie (yo tampoco había oído nunca esta palabreja) y encima dos personas diferentes (gracias jartos, gracias Amaltea), pues será cuestión de rellenarlo, instantes antes de irme a dormir... Aquí lo tenéis:

** Tamaño total de los archivos de música en mi ordenador:

Buff... Pongamos a grosso modo que unos... 30 GB. Es que tengo música repartida por todo el disco duro...

**Ultimo disco que me compre:

VIVO PARA CONTARLO de Fito & Fitipaldis.

** Canción que estoy escuchando ahora:

Pues ahora mismo tengo la música apagada (que la gente duerme ya), pero espera que cojo el mp3 a ver que sale...

mmm: PAJAROS DE BARRO de Manolo García

un momento que le doy a Random...

alá, esta ya para nota: RIDERS ON THE STORM de The Doors

sólo una vez más ;-P

NOTHING ELSE MATTER de Metallica

** Cinco canciones que escucho un montón o que tienen algún significado para mí

¿Sólo 5? Bueno, ahora se me ocurren:

SMOKE ON THE WATER de Deep Purple
ROMEO AND JULIET (un directo buenísimo) de los DIRE STRAITS
TEARS IN HEAVEN de Eric Clapton

y bueno, algún español, ¿no?

DE MAYOR de Bunbury
CERCA DE LAS VÍAS de Fito&Fitipaldis

**Nuevas victimas del testigo: (o sea, a los que os toca seguir la cadena :-D )

Nindë_
Luna
nahnah
Bad_religion (a ver si cuela y vuelve ;-P Saludos guapetona!)

Y venga, todos a dormir ya que ya es hora ya!! Ciaooo

18 mayo 2005

Thank you!!

Lo primero es lo primero: Gracias (de nuevo) a todos por las felicitaciones. Está muy bien esto de recibir felicitaciones blogosféricas de gente a la que no conoces, pero que realmente conoces más que sus propios conocidos (no sé si me explico…).

En mi familia nunca hemos sido muy dados a lo de los regalos desde que dejamos de ser crios. Somos más de felicitaciones, de tirones de orejas, de comidas familiares y de algún que otro postre. Pero regalos lo que se dice regalos, no mucho. Prefiero que si me quieren regalar algo, me den el dinero y comprarme lo que realmente me apetezca o necesite (casi siempre lo primero). Y así ha sido este año, con las propinillas y algo de lo que gané estos meses atrás me he/han regalado una cámara digital; sí, de esas que echan fotos y todo…




Ha sido un capricho, está claro, pero ya hacía meses que le tenía ganas a una de estas y en cuanto se me ha presentado la ocasión… Bueno, la compra está hecha, ahora solo queda disfrutarla y aprovecharla.

Y en cuanto a las amistades, tampoco hemos sido nunca muy propensos a los regalos en los cumpleaños. Nos conformamos con felicitarnos, salir de fiesta y celebrarlo. Bueno, algún detallito si que hubo, como por ejemplo el Sábado. Fuimos a comer al terreno de un amigo (imaginaos lo que puede ser preparar y cocinar para 30 y pico personas), y después de la comida, sacaron una tarta inmensa (claro, para 30 y pico bocas hambrientas) con un FELICIDADES… (mi nombre, y el de dos amigos más que tb celebraban el cumpleaños ese mismo día). Un detalle. Qué extraño (por lo deprisa que ha pasado el tiempo) me sentí al ver un 24 encima de la tarta y soplar para apagarlo (mientras pensaba un deseo, claro). Os diría que deseé, pero ya sabeis que no se cumple el deseo si se dice… :-P Y por supuesto, llamadas al fijo, llamadas al móvil, mensajes (alguno desde el extranjero y otros con cierto retraso…) y alguna que otra postal electrónica (gracias Luna!)

Y bueno, no mucho más. Salí el viernes, salí el sábado, y también salí el domingo (el domingo solo a visitar a la novia de un amigo que está ingresada en el hospital, nada grave en principio). Y ésta semana nuevamente me va a tocar pasarla estudiando, que los exámenes están a escasamente dos semanas… Qué Dios reparta suerte (y ganas de levantarse a las 8.30 para estudiar). Saludos!!

10 mayo 2005

De mudanzas y cumpleaños

Hoy es mi cumpleaños (gracias, gracias). 24 tacos que se dicen pronto. ¿Y qué mejor manera para celebrarlo “virtualmente” que estrenando blog? Y es que a pesar de los recientes cambios de diariogratis, en estos otros portales encuentras opciones que no las encuentras en diariogratis. Pues eso, que aquí está el resultado. He cambiado sustancialmente el diseño, lo he oscurecido, e incluso he creado una especie de logo. Para los curiosos decirles que el fondo es un paisaje de Monet. No, no tengo ni idea de pintura, pero ¿quién no conoce a Monet y sus paisajes impresionistas? No quiero expresar nada con el cuadro, simplemente me gustó cuando lo vi y lo use como fondo para el logo. Este es el original. ¿No resulta impresionante el sol reflejado en el agua?




Y bueno, hay otros cambios como podeis ver; chorradas al fin y al cabo que conforme me canse de ellas las ire eliminando pero en principio aquí están. En cuanto al contenido, no quería empezar una nueva etapa ni nada de eso, sino que quería continuar con la anterior, y por eso me daba pena despedirme de todo lo que ya había escrito, porque bueno o malo, coherente o incoherente, lo había escrito yo durante un montón de meses. Por eso he tenido la paciencia de importar a este nuevo portal todos los posts anteriores , las fotos, los archivos de sonido, todos los enlaces a otros blogs que me suelo leer… En fin, que es como el antiguo mas que un poco más moderno. Desgraciadamente (y es lo que peor me sabe) me dejo atrás los comentarios, que al fin y al cabo, forman un diario “paralelo” al que escribo, pero nada es perfecto, ¿no? Y poca cosa más sobre el blog. Que doy la bienvenida a cualquier persona que entre, y recordarme a mi mismo el por qué escribo aquí. Un saludo! Mañana comento lo del cumpleaños!

09 mayo 2005

De pueblos abandonados y corazones de tiza

Un pueblo abandonado no es en absoluto un pueblo muerto; no soy capaz de vislumbrar en ellos ese aura de frialdad y dureza que envuelve a las cosas muertas. Justo lo contrario; la vida (en forma de maleza y sonidos de animales indefinidos) lucha por abrirse paso a través del suelo de las calles sin empedrar, a través de las ruinas polvorientas de las casas hace tiempo deshabitadas. Parece como si la naturaleza nos avisara a su manera de lo inevitable: vosotros desaparecereis, tarde o temprano lo haréis; y yo sin embargo permaneceré aquí indefinidamente, reclamando lo que es mío, lo que me fue arrebatado un día por vuestras manos destructoras.

Estos extraños pensamientos acudían a mi cabeza el pasado lunes, mientras vagaba por un pueblo abandonado, muy cerca del mío (que todavía no lo está, pero desgraciadamente y si la cosa no cambia, en pocos años también lo estará). Dejé mi bici abandonada a su suerte, apoyada en una pared y me dispuse a caminar por las calles ahora vacías. Es complicado no tropezar cuando el suelo está lleno de cascotes y de maleza. El tiempo no perdona, y las casas se asemejan a personas mayores, decrépitas, arrugadas. Muchas de ellas tienen las puertas abiertas, y me animan silenciosamente a penetrar en su interior. Dentro, aquí y allá, las huellas de sus antiguos moradores: un fogón con las paredes ennegrecidas por el humo y el fuego que sirvió para calentar a sus antiguos inquilinos, restos de una silla, el asa de una jarra, tortas de cal cayendo de las paredes… Los techos son bajos, los espacios agobiantes, y la luz prácticamente inexistente, pero aún así son acogedoras. Tienen algo misterioso en su distribución que las hace agradables. No me atrevo a subir por las escaleras medio derruidas por miedo a caer, pero desde el exterior puedo ver por los balcones abiertos de los pisos superiores las carcomidas vigas de los techos. El silencio es el único sonido audible, roto de vez en cuando por algún siseo penetrante. Camino distraidamente durante un rato, y llego a una casa que me trae recuerdos. Aquí conocimos al Archiduque; fue entre estas paredes donde nos contó todas esas extrañas historias que despertaban nuestra imaginación; donde nos enseñó esos extraños juguetes traídos de otros países; en esa cesta dormía el gato que defendía el diamante con su propia vida, y mas allá jugaba con nosotros el perro que sabía alemán. Era extraño pero se convirtió en nuestro amigo. Creo que acabó mal y tuvo que irse. O tal vez acabo bien y por eso se fue; lo que es seguro es que una mujer fue la responsable. No se despidió de nosotros pero supongo que lo habría hecho de haber podido. Sin embargo esa es otra historia, que ocurrió en otro tiempo. Tal vez si lo conociera hoy lo consideraría un loco, pero los recuerdos me dicen que no lo era. Es posible que algún día hable del Archiduque.

Salgo de la casa y continúo andando despacio, sin rumbo, observándolo todo. Multitud de pintadas de todos tipos y colores adornan las fachadas principales, las paredes de las cocinas, los pesebres, las puertas. Me quedo mirándolas, pensativo, descifrando sus significados: nombre y fechas por todos lados, corazones que encierran iniciales, multitud de “… estuvo aquí”, y otras más atrevidas “tu madre es una puta”, o “soy el que más folla”. Cojo distraidamente una piedra blanca del suelo y elijo una pared todavía virgen, dispuesto a desflorarla. Reflexiono en lo que voy a poner; solo se me ocurre una cosa y al instante me avergüenzo de mi propia debilidad y de mi chiquillería y tiro la piedra al suelo. Salgo de la casa.

Sigo andando hasta que la Iglesia aparece ante mi. No es impresionante, ni mucho menos, pero es el edificio más grande de todos los que he visto. Me planto en el umbral de la puerta y observo el interior. Penumbra. Las pequeñas ventanas apenas permiten el paso de la luz al interior del recinto, desacralizado hace años. Entro. Hace frío. La tierra del suelo cruje bajo mis pies. Observo los restos de las pinturas que antaño adornaron las paredes. Palabras en latín aparecen aquí y allá. Al llegar al altar me doy la vuelta. La puerta está al otro lado y entre ella y yo solo hay penumbra y silencio. Me quedo un rato quieto, apoyado sobre el altar, pensando. La oscuridad, el frío, el silencio, la piedra en mi mano y lo que quería escribir acaban por perturbar mi ánimo, y me dejan el regusto amargo de la melancolía. Como siempre. Me levanto dispuesto a salir del inquietante edificio, pero una escalera de caracol a mi derecha me vuelve a distraer. La oscuridad es más intensa en su interior pero aun así entro. Tras unos pocos pasos soy incapaz de ver el principio ni el final, y me detengo un instante. Siento un cosquilleo en mi nuca, ¿miedo? Decidido continuo andando hasta que salgo de nuevo al exterior de la escalera para llegar al coro (por un momento pensé que las escaleras tal vez no acabaran nunca, y me tranquilizo) Desde aquí se ve toda la nave interior ¿También aquí hay pintadas? Miro el suelo y elijo una nueva piedra, negra esta vez. Sí, tal vez lo escriba. A lo mejor algún día visito estas mismas calles agarrado de su mano, entramos en la escalera juntos y nos besamos apasionadamente, sin miedo, para finalmente guiarla hasta esta misma pared frente a la cual me encuentro ahora mismo y le señalo lo que escribí hace tiempo, para que vea lo claro que lo he tenido siempre Decidido, guío la mano y lo escribo. El ruido de la piedra rascando la pared se introduce por todos los rincones de la nave y hace que me estremezca pero no me detengo. Sí, ya estoy más tranquilo. Observo el resultado y le doy el visto bueno. Abandono la piedra y sin volverme bajo las escaleras apresuradamente y salgo a la calle. El sol en mi rostro me devuelve a la realidad. Por un momento me había quedado frío, estancado, aletargado, pero esa sensación me abandona poco a poco. La vergüenza vuelve a apoderarse de mi: ¿acaso he escrito lo que creo, cual preadolescente de 13 años? Creo que sí. Da igual. Al fin y al cabo lo siento así y así lo he escrito. Mi bici me espera tal y como la he dejado. Me despido silenciosamente del perfil de las casas. Tal vez cuando vuelva por aquí haya cambiado. Lo que dudo que cambie es lo que he dejado escrito en la pared de una iglesia desacralizada. En el camino de vuelta hago el loco con la bici. Espero no caer. Y mientras esquivo las piedras del camino, e intento mantener la rueda delantera alejada del precipio voy pensando: ¿lo leerá algún día?

07 mayo 2005

El gran conversador

Nunca me he considerado un buen conversador. Es más, sé que no lo soy. Por eso hoy me ha sorprendido recibir este msj de I., cinco minutos después de despedirme de ella tras haber estado charlando casi dos horas:


Es fascinante arrimarse a la locura. Me has dejado tocada, eso no se hace!


Desconocía esta faceta de mi mismo.

02 mayo 2005

¡No se te ve el pelo!

Ha sido un finde movidito. Si yo fuera mis propios padres estaría de mi hasta los webs, pero es que estamos en la edad, ¿no?

El viernes me invitaron a un fin de carrera, y encima no era en mi ciudad. Los fines de carrera son fiestas muy curiosas. Cuando vas al tuyo propio tienes la oportunidad de hablar con gente a la que ves casi todos los dias (en los pasillos, o incluso en tu misma clase), pero que por unas razones u otras nunca antes te has dirigido una palabra con ell@s. Sin embargo no era el mío el que se celebraba (yo ya lo hice en su día, a pesar de no haber acabado aún :-P ) ni el de ninguno de mis amigos, pero como el año pasado sí que lo fue y lo pasamos tan bien, este año decidimos repetir. Por supuesto sin traje. Por suerte, las personas que van solo a la fiesta no suelen llevar traje. Nunca he entendido esa tontería de llevar traje. Yo en su día lo compré y lo estrené; pero aparte de para esa ocasión y un par de bodas que he tenido, no lo he sacado más de su funda. Bueno, total, que la noche se me pasó enseguida entre unas cosas y otras; que hasta las 10 no llegué a casa; que me levanté al día siguiente a las 17 de la tarde y me volví a ir a las 18; y que ya no regresé a casa hasta las 10 del domingo. ¿Se puede pedir más? Y es que al final siempre acaban liandome, y la noche del Sábado acabé en la Feria de Abril ¿bailando? Sevillanas.

Y claro, el domingo al levantarme ya estaba mi madre quejándose, de que no se me ve el pelo (y no porque me lo haya dejado tan cortito, pero es que hace un calooor) y que bla bla bla. Y para compensar un poco me fui con ellos y con mi hermana al pueblo. Que también se está de maravilla, allí tranquilo y con una temperatura de 20 ºC.

Y bueno, esta mañana me levanté pronto, desempolvé la bici (nunca mejor dicho), y me fui con ella sin rumbo fijo, para acabar en un pueblo abandonado no muy lejos del mío. ¿Habeis estado alguna vez en un pueblo abandonado, y completamente solos? Creo que sólo esto da para un post más. ¡Espero que todos lo hayais pasado bien también! Saludos!!