Me alejo de ti y el olvido no te difumina en mi pensamiento, pero mis locas ansias se apacigüan y mi cordura parece volver de nuevo a discurrir por sus cauces habituales... pero es sentir de nuevo la proximidad de tu presencia, tener al lado tu eterna sonrisa y sobre todo observar los gráciles movimientos de tus manos... Sólo eso basta para que todo mi mundo se derrumbe de nuevo y vuelvo a sentir eso que tan cruelmente me quema por dentro y que tan rápidamente consume mi razón.
Poco más puedo decir sobre todo esto que no haya dicho ya. Se me acaban las palabras y la locura me ciega y no me deja pensar nada más que en ti y sólo en ti. Vuelvo a repetir que lo siento muchísimo. Por todo y por todos.




